Lo que se sientes cuando la ansiedad te domina por completo y no puedes evitarlo.

Y de repente sientes que te ahogas, tiemblas, tienes un nudo en el estómago que quema, el espacio en el que te encuentras se estrecha, el corazón se va a partir en mil pedazos, te mareas y no te sostienes, el sudor se apodera de tu piel y se te quiebra el pecho. Así durante minutos, unos minutos que se hacen eternos y muy angustiosos. ¡Has tenido una crisis de ansiedad!

¡Has tenido una crisis de ansiedad!

Te preguntas qué es lo que ha causado que tu cuerpo y mente hayan sufrido ese episodio tan desagradable. Los mecanismos de defensa siempre están presentes en nuestro organismo, pero el hecho de que se activen sin motivo aparente, y además se repitan con frecuencia, desestabiliza la vida de la persona que lo sufre. Normalmente dicho individuo habrá estado expuesto a momentos muy tensos, llenos de estrés que se van acumulando en su memoria vital o por otro lado un trauma que no ha sido superado puede ser el detonante para que la ansiedad se active. Todos tenemos problemas cotidianos que de una forma u otra tratamos de afrontar cada día, pero cuando se magnifica cualquier situación y no vemos la solución, entonces el piloto rojo de la ansiedad se activa y nos avisa de que estamos en peligro.


Convivir con la ansiedad es muy desagradable, nos resta calidad de vida y sentimos pavor al pensar que en cualquier momento se puede volver a repetir otro episodio. Para acabar con este estigma es necesario acudir a un profesional de la salud mental, un psiquiatra, que tras un análisis exhaustivo podrá reconocer cuál es la raíz del problema o problemas que provoca la ansiedad. Tras un seguimiento notorio por parte del psiquiatra podremos volver a recuperar el equilibrio emocional y físico.