La edad avanzada, pasto para la depresión

La depresión en los ancianos es real, no son quejas producto de su edad.

Estar cerca de un ser querido que entre en la tercera edad, supone para dicha persona un cambio extraño en su estado emocional, a veces incluso, siendo un individuo habitualmente activo, puede comenzar a hacerse planteamientos sobre su vida que conducen hacia estados anímicos relacionados con la falta de autoestima y descentralización en su vida, como por ejemplo, comenzar a pensar que se ha convertido en un estorbo para sus seres queridos.

¿Cómo identificar la depresión en la tercera edad?

Los familiares tienen que estar atentos a los cambios de actitud que muestre el mayor: silencios, deseos de estar sólo, tristeza, mirada perdida, irritación desmesurada. Ante un cuadro de actitud similar es imprescindible no dejar pasar el tiempo y tomar muy en serio la supuesta “melancolía” y acudir directamente a un profesional de la psiquiatría, que valore el estado de salud mental del paciente. En muchos casos cuando se reacciona con rapidez, se puede frenar reacciones drásticas en la manera de proceder del afectado.