Que relación entre depresión y fibromialgia te lo explicamos en Psiquiatras Las Palmas
La fibromialgia es una enfermedad que tiene una relación estrecha con los trastornos psiquiátricos más comunes en la actualidad: ansiedad y depresión.
Por un lado la ansiedad surge en los enfermos de fibromialgia como una respuesta ante la imposibilidad, en innumerables ocasiones, de saber enfrentarse al doloroso malestar que ésta provoca y que resulta inquietante para llevar a cabo tareas cotidianas. La presión social a la que se siente sometido el enfermo (ya que convive en una sociedad cada vez más exigente en el terreno laboral y sociofamiliar) empeora su condición dolorosa y en consecuencia se agrava su estado mental, desembocando por lo general en depresión y que si ésta no se trata se puede convertir en una depresión crónica con episodios recurrentes.
Cuando la depresión se formaliza en el cerebro con signos evidentes de desesperanza, culpabilidad y desesperación, el enfermo de fibromialgia no se siente apto, ni tiene la fuerza y voluntad necesarias para enfrentar el dolor físico que ésta provoca y, por lo tanto, se magnifica el dolor físico y emocional. Es en este momento cuando el profesional psiquiátrico debe hacer un estudio del estado del paciente para que de esta manera le ayude a gestionar los altibajos mentales constantes que provoca la enfermedad.
Hemos de decir que la fibromialgia es una enfermedad crónica que siempre estará acompañada de brotes emocionales negativos.
Controlar la depresión y la ansiedad en la fibromialgia es importantísimo ya que de la estabilidad emocional y mental depende en mayor medida la cantidad de dolor físico y por lo tanto el empeoramiento del enfermo. Es de gran ayuda, para la mejoría y estabilidad del paciente, tener revisiones periódicas con el psiquiatra para que pueda administrar la dosis de fármacos adecuada. El profesional de salud mental logrará que su estado de ánimo negativo pueda remitir y a su vez el cuerpo reacciona controlando los brotes dolorosos que provoca la fibromialgia (disminuyendo el dolor crónico al que está sometido el enfermo). En definitiva, si el paciente mejora su estado anímico, mejorará también su estado físico.
Una de las situaciones de mayor estrés, y que desemboca en ansiedad, es el deterioro de la memoria con la fibromialgia.

La atención, la concentración y el razonamiento se verán afectados periódicamente, pero si el paciente adquiere hábitos saludables en su vida cotidiana de relajación y control junto con la atención médica psiquiátrica estos se convertirán en pilares necesarios para que el umbral del dolor físico se estabilice y el individuo pueda tener mayor resistencia para convivir con la fibromialgia.
Una gestión emocional adecuada mejorará enormemente el estado del afectado con fibromialgia. La estabilidad emocional va a la par con la estabilidad física.
Los químicos del cerebro (neurotransmisores de la felicidad y el placer en sus diversas variantes) necesitan ayuda para ser estimulados; la serotonina, la dopamina, la oxitocina y la endorfina aumentarán su potencial con la ayuda del psiquiatra (estimulación cognitiva) y el enfermo podrá aumentar sus dosis de estabilidad física y emocional, y podrá seguir adelante con su vida.
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