El hedonismo, como sustituto del vacío y la tristeza, no soluciona los problemas de crisis existencial y puede alterar el estado mental de la persona.
Empezamos por saber qué es el hedonismo
El hedonismo suele ser la antesala y la punta del iceberg de una crisis personal que por lo general desemboca en depresión. Pero, ¿Qué es el hedonismo?
Es un concepto que se fundamenta en la búsqueda incansable de estímulos placenteros en situaciones, así como en adquisición de objetos, y cuyo sentido repercute en la huida del sufrimiento. Pero si no se mantiene un equilibrio, al igual que todo en exceso, se puede perder el interés por dichos estímulos inmediatos y repetitivos.
El mayor miedo que puede sentir un hedonista es la frustración y la falta de placer por lo que cada día se puede convertir en un calvario si el goce deja de aparecer en sus distintas acciones cotidianas. El individuo pretende sentir todo el tiempo emociones positivas y de alta intensidad (aquí juega un papel importante la adrenalina), no se permite bajar la guardia bajo ningún concepto, tratando de mantenerse eufórico.
Pero, como ya sabemos, el humano no es un robot y por lo tanto no puede mantener un ritmo frenético de sensaciones porque puede colapsar su cerebro y caer en un vacío existencial e impregnarse de una tristeza profunda. Y es aquí dónde las cuerdas del equilibrio pueden tambalearse y estar caracterizado por ataques de ansiedad e incluso caer en depresión profunda.
No es sencillo vivir en una sociedad dónde el bombardeo de determinados estímulos presionan al humano a cada paso que da, tratando de mantenerlo ensimismado, dirigido y limitado con satisfacciones efímeras y materialistas que recubren la esencia de la persona. Aquí juega un papel importantísimo la fortaleza de ésta.
Apartarse, reflexionar y dejar que fluya con naturalidad cada sensación es más que necesario. No se puede ser feliz todo el tiempo de vida. Tampoco se conocería dicha felicidad si no pasamos por el bando de la tristeza pero con la dosis adecuada.
Cómo influye el hedonismo en nuestro estado anímico
La esclavitud hedonista (llamemos a esa parte dónde se transforma al ser en un esclavo del placer ya sea con la compra de bienes, con la búsqueda de la perfección física, con el sexo, entre otros) puede acelerar un proceso de desencanto con efectos desbastadores para la salud mental.
Cuando la persona siente que no puede conseguir lo que los medios le ofrecen o le exigen, se martiriza, huye de su entorno y crece en su interior auto-reproches, lamentaciones y la depresión puede aparecer sin demora, pues esa necesidad de aprobación, por encima de todo, crea pena, dolor, angustia o malestar.
Y si ya nada nos produce placer, ¿Qué debemos hacer?
La crisis vital aparece y reaparece cuando no se han sanado las heridas emocionales. Muchas personas tratan de disfrazar sus dolencias emocionales con cebos placenteros que no son más que alfombras que cubren las miserias y que no se han gestionado correctamente.
Es entonces cuando debe imperar la curación de la mente, apartarse a un lado, ser humildes y pedir ayuda a un profesional psiquiátrico que extraiga el desasosiego, la desesperación, que el hombre o mujer trata de mantener oculto por mucho tiempo.
En psiquiatras Las Palmas desnudamos al ser para sanearlo y ayudarlo a restablecer su carácter con actitudes adecuadas y la farmacología que sea necesaria según cada cual.

¿Qué es el hedonismo?
El hedonismo es una corriente filosófica que sostiene que el placer es el bien más importante y que el objetivo de la vida es buscarlo y evitar el dolor.
En la Antigua Grecia, filósofos como Epicuro defendían un hedonismo moderado: no se trataba de excesos, sino de buscar placeres simples, tranquilidad mental y ausencia de sufrimiento (ataraxia).
Hoy en día, el término puede usarse de dos formas:
- Hedonismo filosófico → búsqueda consciente del bienestar y equilibrio.
- Hedonismo impulsivo o extremo → vivir solo para el placer inmediato, sin considerar consecuencias.
¿Cuándo puede ser un problema?
El hedonismo se vuelve problemático cuando:
- Se prioriza el placer inmediato sobre responsabilidades.
- Hay conductas compulsivas (compras, comida, sexo, redes sociales, sustancias).
- Se evita cualquier incomodidad necesaria para crecer.
- Aparece vacío, dependencia o falta de propósito.
¿Cómo “tratar” el hedonismo excesivo?
Si sientes que el placer inmediato está dominando tus decisiones, aquí tienes pasos prácticos:
- Diferencia placer inmediato vs. bienestar a largo plazo
Pregúntate:
¿Esto me acerca a la vida que quiero?
¿Mañana me sentiré orgulloso o arrepentido?
2. Practica la tolerancia a la incomodidad
Muchas cosas valiosas requieren esfuerzo: aprender, entrenar, ahorrar, mejorar relaciones.
Entrena tu mente con pequeños retos diarios:
- Terminar tareas antes de ocio.
- Postergar recompensas.
- Cumplir compromisos aunque no apetezca.
3. Construye placer con propósito
No elimines el placer. Redirígelo:
- Placer en el progreso.
- Placer en crear algo.
- Placer en relaciones profundas.
4. Establece límites claros
Si el problema es concreto (ej: redes, gastos, comida):
- Horarios definidos.
- Presupuesto cerrado.
- Días sin consumo.
5. Si hay adicción o pérdida de control
En casos más intensos, puede ser útil acudir a terapia psicológica.
En resumen
El hedonismo no es “malo” en sí.
El problema no es el placer, sino cuando el placer gobierna tu vida en lugar de servirla.
Médico Psiquiatra Las Palmas Psiquiatras Las Palmas





